Uno de los errores más costosos que vemos en la zona es licitar un pavimento asumiendo un CBR de diseño sin datos de terreno, confiando en valores de referencia que no aplican a los limos orgánicos y arcillas aluviales del sector de Chiguayante. La cuenca del Biobío deposita materiales finos con humedad alta durante gran parte del año; un CBR estimado en gabinete puede estar un 40% por debajo del valor real o, peor aún, sobreestimarlo y condenar la estructura a deformaciones prematuras. El estudio CBR para diseño vial que ejecutamos en Chiguayante elimina esa incertidumbre combinando la compactación Proctor con penetración controlada sobre muestras inalteradas y remoldeadas, siguiendo los criterios de la NCh 1508. En proyectos cercanos a la ribera norte del río Biobío, donde la napa freática fluctúa estacionalmente, solemos complementar los ensayos con una granulometría completa para correlacionar la fracción fina con la susceptibilidad a cambios volumétricos bajo carga cíclica.
Un CBR mal estimado en suelos aluviales del Biobío puede reducir la vida útil del pavimento a la mitad; la diferencia entre medir y suponer es el costo de la rehabilitación temprana.
