La humedad del río Biobío no perdona. En Chiguayante, con su clima templado y precipitaciones que superan los 1200 mm anuales, el control de compactación se vuelve un dolor de cabeza si no se hace bien. Nos ha tocado rechazar terraplenes completos porque el material estaba dos puntos arriba de la humedad óptima. El cono de arena sigue siendo el método más confiable para medir densidad in situ en suelos graníticos como los de la ladera oriente y en los rellenos arenosos de la ribera. Antes de aprobar una losa, combinamos el ensayo con una calicata exploratoria para verificar que el perfil estratigráfico coincide con lo proyectado, y si hay lentes de arcilla orgánica ajustamos la compactación.
Un terraplén mal compactado en Chiguayante se traduce en asentamientos diferenciales antes del primer invierno.
