La terraza fluvial sobre la que se asienta Chiguayante, modelada por siglos de sedimentación del río Biobío, presenta un subsuelo de gravas arenosas y bolones que rara vez es homogéneo. En este contexto, el diseño de pavimento rígido no se puede resolver con soluciones estándar; la variabilidad lateral del soporte exige una sectorización precisa de la subrasante. Cuando el módulo de reacción k queda subestimado, la losa trabaja a flexión con tensiones para las que no fue calculada. Incorporamos la prospección con calicatas exploratorias para identificar lentes de material fino y la granulometría de la fracción bajo 3 pulgadas, parámetros que definen el potencial de bombeo en juntas y la erosión interna bajo ciclos de carga pesada. La combinación con el sondaje SPT nos permite correlacionar la compacidad de las gravas con el CBR de diseño, ajustando el espesor de losa según el tránsito proyectado y la norma NCh2369 para cargas de eje equivalentes.
Un módulo de reacción subestimado en gravas del Biobío puede llevar a sobredimensionar la losa en un 20%, encareciendo el proyecto sin mejorar el desempeño estructural real.
