En Chiguayante vemos con frecuencia que la expansión urbana avanza sobre depósitos fluviales del Biobío donde la capacidad de soporte cae drásticamente en los últimos 3 metros de perfil. El diseño de losa de cimentación se vuelve entonces la alternativa más segura cuando el suelo no admite fundaciones aisladas. Trabajamos sobre limos arenosos y arcillas blandas, con módulos de balasto que rara vez superan los 1.2 kg/cm³ en los sectores bajos cercanos a la ribera. La interacción suelo-estructura en esta zona obliga a modelar la losa como placa sobre medio elástico con variaciones estacionales de humedad que modifican la rigidez del terreno hasta en un 30% entre invierno y verano. Para refinar el modelo de deformaciones conviene cruzar los datos de penetración con un sondaje SPT que entregue el número de golpes real por estrato antes de decidir el espesor definitivo de la fundación.
En el valle del Biobío, una losa de cimentación bien diseñada reduce asentamientos diferenciales a menos de 2 cm incluso sobre arcillas blandas con índice de plasticidad superior a 25.
